EE.UU. envía más aviones a Oriente Medio mientras mantiene negociaciones nucleares con Irán
Confirma el doble rasero de su política exterior: promover el diálogo en el discurso y sostener la coerción en los hechos, con lo cual buscaría la paz a través de la guerra
Mientras se mantienen abiertos los canales diplomáticos, Washington refuerza de manera paralela su músculo militar en la región. Foto: EFE
18 de febrero de 2026 Hora: 09:30
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Estados Unidos reforzó de forma significativa su presencia militar en Oriente Medio tras enviar en las últimas 24 horas más de 50 aviones de combate F-35, F-22 y F-16, según informó un medio estadounidense con base en datos de radares de vuelo y declaraciones de un funcionario de ese país.
El despliegue se suma a la decisión del presidente Donald Trump de trasladar a la región un segundo grupo de ataque naval encabezado por el portaviones USS Gerald R. Ford, el más moderno y grande de la Armada estadounidense. En la zona ya opera el USS Abraham Lincoln junto a su flota de apoyo.
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El aumento del despliegue militar estadounidense se produjo en un escenario de presión contra Irán. A inicios de enero, Donald Trump amenazó con una posible intervención bajo el argumento de las protestas internas en la República Islámica, que de conjunto con Israel manejó para fomentar disturbios y crear un clima propicio para justificar acciones injerencistas.
Una vez que las manifestaciones cesaron y no se materializó el escenario de desestabilización previsto, Washington no retiró sus amenazas, sino que cambió el eje del discurso hacia el programa nuclear y de misiles iraní, manteniendo la presión política y militar pese al desarrollo paralelo de conversaciones diplomáticas.
La primera ronda de conversaciones indirectas entre ambas partes sobre el expediente nuclear se celebró hace dos semanas, en Mascate (Omán). El ministro de Exteriores iraní, Seyed Abbas Araghchi, y el enviado especial de la Casa Blanca, Steve Witkoff, dialogaron por separado con el canciller omaní, Badr bin Hamad Al Busaidi, quien actuó como mediador.
Este martes, en Ginebra, volvieron a desarrollarse negociaciones bajo el mismo formato. Tras el encuentro, Araghchi aseguró que se registraron “avances positivos” en el proceso.
Sin embargo, el anuncio del envío de un segundo portaviones la semana pasada volvió a tensar el ambiente. El líder supremo iraní, ayatolá Alí Jameneí, respondió a las advertencias estadounidenses y afirmó que “incluso el ejército más poderoso puede sufrir golpes de los que no logre recuperarse”.
Mientras se mantienen abiertos los canales diplomáticos, Washington refuerza de manera paralela su músculo militar en la región, una práctica que evidencia la coexistencia de negociaciones formales con medidas de presión y amenaza directa.
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Esta simultaneidad —hablar de paz mientras se despliegan portaviones y escuadrones de combate— es un ejemplo del doble rasero habitual de la política exterior estadounidense: promover el diálogo en el discurso, pero sostener la coerción en los hechos. En un Oriente Medio ya tensionado por conflictos abiertos y la ofensiva israelí en varios frentes, cada movimiento militar de Estados Unidos no actúa como elemento de equilibrio, sino como factor adicional de inestabilidad.
El año pasado, en medio de conversaciones destinadas a lograr un acuerdo entre los dos países, Washington lanzó ataques contra centros nucleares iraníes, un episodio que deterioró la confianza entre ambas partes y complicó los esfuerzos diplomáticos.
Autor: teleSUR: idg - JDO
Fuente: Agencias




